NADIE GANA EN SOLEDAD
Antes de ser uno de los políticos mas respetados de Uruguay, Pedro Bordaberry fue jugador y entrenador de Old Boys. Conversamos sobre el impacto formativo del rugby en su vida y la política. También sobre el valor del respeto a las normas, el esfuerzo colectivo donde «sin todos, no hay nada» y cómo la histórica gira a Sudáfrica marcará para siempre al grupo
Entrevista de Carlos de Lisa
¿Qué fue lo que más te marcó de tus años como jugador o técnico de rugby en Old Boys?
Mirá, lo que más me quedó y lo que hoy, viendo a muchachos preparar las valijas para Sudáfrica, vuelvo a sentir— es que el rugby es un deporte colectivo. Uno solo no llega a ningún lado, por más bueno que sea. Los maoríes lo dicen mejor que nadie: catorce empiezan la jugada para que el decimoquinto apoye el try, y nadie sabe quién va a ser el decimoquinto. Esa es la magia. Y se valora todo: el pilar que no corre los cien metros pero que en el scrum es una roca y en el ruck limpia como Dios manda; los altos que ganan en el line, ponen la pelota adelante y en el maul empujan para ganar la línea de ventaja; los terceras líneas que atacan, defienden, limpian, ayudan, están en todas; el petiso del medio scrum, que sin su pase largo los de afuera pierden el metro que necesitan para tener éxito, el apertura que piensa, mira, decide, patea —y a veces mira un poquito de más a la tribuna, no nos vamos a engañar—; los centros que ponen el candado, los punteros voladores, el fullback que te da esa paz de saber que atrás hay alguien que gana de arriba y tacklea duro abajo. Sin todos, no hay nada. Esa enseñanza me la llevé para afuera de la cancha también. En la vida no se gana solo. Se gana armando equipo, liderando si te toca, o empujando si te toca empujar. Eso lo aprendí en la cancha con el Colegio y el Club. No me lo enseñó nadie en otro lado.

















